El mindfulness y la felicidad

Antes se pensaba que la felicidad era un rasgo de la personalidad: podías ser de temperamento alegre y radiante o bien triste y sombrío. Sin embargo, se ha demostrado que, lejos de ser una característica fija, puede estar relacionada con la atención plena.

 

Es bien sabido que el dinero no puede comprar la felicidad y lo mismo podía decirse del placer; de hecho muchas personas, cuyos objetivos principales son la riqueza, las emociones fuertes o la situación sensual, finalmente acaban hazte hadas y apáticas. Cuando te instalas en el hedonismo, aquello que crees que algún día te hará feliz, no acaba de complacerte, por lo que pronto pasas a otra cosa y después a otra, en una infructífera búsqueda de satisfacciones.

 

A pesar del gran valor que confiere a cada instante en Mindfulness no tiene que ver con vivir el presente sin considerar el futuro en una búsqueda de placer. Su contribución consiste en establecer una relación particular con el momento presente que puede generar felicidad.

 

Si el materialismo y la búsqueda de placer en lugar de acercarnos nos alejan de la felicidad ¿qué camino hemos de emprender? Para algunas personas el amor es su mayor fuente de dicha,  no la clase de amor novedoso y romántico cuya química incluye pasión y ansiedad si no la clase de amor reposado que se establece una relación de pareja duradera o con nuestra familia y nuestros amigos.

 

El Mindfulness proporciona una tierra fértil para el desarrollo del amor, al ayudarnos a abrirnos más a nuestros seres queridos y animarnos a comprenderlos y expresar nuestros sentimientos hacia ellos. También nos brinda una meditación denominada “práctica de la bondad amorosa” que amplía el ámbito del corazón más allá del estrecho círculo de nuestros allegados,Las para abarcar a todo el mundo apoyando la idea de que DAR nos recompensa a todos nosotros.

 

Cuando se habla de la felicidad, suele mencionarse la necesidad de un propósito, la satisfacción que produce el hecho de saber que se está haciendo algo que merezca la pena. Pues bien, la práctica de Mindfulness te ayuda a reconocer tu verdadero propósito para contribuir a una mayor comprensión de ti mismo. Igualmente te ayuda a conseguir tus objetivos al intensificar tu capacidad de concentración y de tomar decisiones. Sentir gratitud por lo que tienes, también conduce a la felicidad y el Mindfulness favorece este sentimiento al eliminar el atractivo de las actividades ilusorias Tales como la posición social y hacer que seas más consciente de los regalos de la amistad la belleza y otras riquezas de tu vida.

 

Por otro lado, la aceptación de lo que no puede cambiarse es otro aspecto consciente que incrementa nuestra sensación de bienestar.

De vez en cuando, alguna desgracia o las consecuencias de nuestros errores, ponen a prueba nuestra fortaleza. Pero hemos de saber que la atención plena favorece la resistencia ya que a practicarla cultivamos una felicidad difícil de ensombrecer. Existe un núcleo de satisfacción bajo la superficie agitada de los desafíos de la vida: el Mindfulness te ayuda a descubrirlo.